• by Alma Morell

¿Los perros tienen memoria?



Para todos los que hemos tenido la fortuna de compartir nuestra vida con un perro, no es de sorpresa saber o asumir que la tienen, si no, no les sería posible a nuestro parecer, recordarnos o saber dónde ir a comer. Pero aquí en el blog de Alma Morell fotografía, les daremos una explicación un poco mas científica.


La memoria natural del perro Recordar las vivencias forma parte de la naturaleza del perro. Tener memoria mejora su adaptación al ambiente: sin memoria un animal, sobre todo uno que viva en un entorno complejo y cambiante, olvidaría dónde hay agua, donde encontrar comida o cobijo, dónde hay peligros, etc. Así que la memoria es fundamental para sobrevivir y permite a cada individuo ser como es. De hecho las experiencias y sus recuerdos cambian la manera de actuar de un animal. Lo sabe bien quien ha visto cambiar la conducta de su perro después de haber sido agredido varias veces por parte de otros perros: el recuerdo de las malas experiencias puede convertir un perro sociable en un perro inseguro en presencia de sus congéneres.

¿Cuánta memoria tienen?

Medir cuánta memoria tienen los perros no es tarea fácil. Pero es sabido que tienen dos tipos de memoria: la memoria a corto plazo o memoria de trabajo, y la memoria a largo plazo.

La memoria de trabajo retiene pequeñas cantidades de información durante un tiempo breve, normalmente segundos, y las gestiona para llevar a cabo las tareas que el animal esté realizando en un momento dado. Sobre este tipo de memoria se han hecho diversos experimentos. Por ejemplo, en un estudio sobre memoria espacial, se calculó que los perros recuerdan el lugar exacto en el que han visto desaparecer un objeto que les interesa, como un juguete, por lo menos durante 4 minutos (en el estudio no se hicieron pruebas con tiempos superiores) incluso cuando lo pierden temporalmente de vista (Fiset et al., 2003). 





Una prueba parecida realizada con comida demostró que los perros pueden mantener el recuerdo de dónde ha desaparecido algo muy interesante durante 30 minutos (Miklosi, 2007). Además si han visto esconder cosas de diferente valor en lugares diferentes de una misma habitación, como por ejemplo un trozo de carne y uno de pan, cuando al cabo de 1-5 minutos se les deja explorar la habitación, no solo recuerdan cuáles son los lugares interesantes de la habitación sino que mantienen el recuerdo del contenido de cada ubicación y visitan primero el lugar donde han visto esconder la carne (Beritashvili, 1965). Sin embargo, cuando la tarea consiste en recordar el aspecto de un objeto en lugar que una ubicación, los perros parecen tener menos memoria, que en algunos casos ni alcanza los 10 segundos (Milgram et al., 1994).


La memoria a largo plazo guarda de forma duradera los recuerdos de los hechos significativos. Según el tipo de recuerdos que albergue, se divide en memoria no declarativa o implícita y memoria declarativa o explicita. 


La primera incluye la memoria procedimental, es decir la memoria de los hábitos y de las habilidades, y la memoria emocional. De la memoria implícita dependen conductas instintivas como el hecho de que un perro empiece a salivar ante los estímulos que suelen preceder su comida, que se asuste ante un estímulo que le ha asustado con anterioridad, o que suba una escalera o salte un obstáculo sin volver a aprender cómo se hace. 

La memoria declarativa permite recordar hechos y proporciona una representación del mundo. En las personas, esta memoria se recuerda de forma voluntaria y consciente y su estudio se basa en las declaraciones verbales de las personas, declaraciones que no se pueden utilizar para estudiar la existencia y funcionamiento de esta memoria en los perros.





fuente: (2016). ¿Los perros tienen memoria?.TrueInstinct. USA

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